Por Elena Aupí Cerezo

Estos últimos meses, he tenido la oportunidad de realizar las prácticas curriculares de mi último año de carrera en el despacho Bonet Abogados, siendo este mi primer contacto con el mundo laboral y la abogacía. Estoy profundamente agradecida a este equipo de profesionales.

En lo personal, por el trato que me han dispensado, por la cercanía y confianza recibida, así como la oportunidad que me han brindado de integrarme en el día a día de la actividad. En lo profesional, porque he tenido la oportunidad de adquirir el conjunto de conocimientos que sólo se pueden obtener desde el corazón de la actividad de un despacho como este.

También quiero agradecer la implicación y el compromiso de todo el equipo por mostrarme la cara más práctica del derecho y ayudarme a comprender la importancia que tiene la búsqueda de la mejor defensa de los derechos del cliente y a desarrollar las competencias imprescindibles para ello.

Gracias a la vocación de los distintos profesionales que trabajan en el despacho y a su preocupación por transmitirme el importante servicio que cumple la abogacía en la sociedad, he podido afianzar lo relevante que resulta la asunción de unos parámetros deontológicos en el ejercicio de esta profesión.  

Además, de la necesidad del aprendizaje constante, la capacidad de renovarse siempre y de ampliar los campos de especialización.

Sin duda estos tres meses de prácticas que he podido compartir con ellos me han ayudado a confirmar mi interés por el mundo de la abogacía y animado a continuar mi formación por este camino.

¡Gracias de corazón!