Tras 3 generaciones y próximos a cumplir 60 años ejerciendo el oficio, Bonet Abogados ha sabido adaptarse a las diferentes épocas vividas sin renunciar a su «esencia». Con el tiempo el apellido familiar se ha convertido en algo más que eso, que un apellido. Es la definición de este despacho, de nuestra manera de trabajar, de nuestra marca y de nuestra firma.

Del «Jesús Bonet-Abogado» de 1957 llegamos al «Bonet Abogados» de 2017. Comenzamos una nueva etapa en la que sin duda ello debe reflejarse también en nuestra imagen y en nuestro logotipo. En él, se abandona la tipografía anterior, más moderna, para utilizar una más clásica que transmita ese «saber hacer» y profesionalismo que sólo puede encontrarse detrás de la experiencia. Todo ello de una manera limpia y sencilla, sin ornamentos, y en el que todo su peso y su fuerza lo asume su contenido: BONET.

Y es que Bonet no es sólo un nombre, es la garantía de 60 años de experiencia y de trabajo bien hecho en el mundo de la abogacía.