Por Emilia Romany

En este artículo hemos decidido dar forma a una consulta realizada por un cliente, respecto a ¿Qué es un club de navegación? ¿Qué ventajas y qué inconvenientes tengo al asociarme y en qué difiere de un mero alquiler?

No confundir la terminología, “pertenecer a un club de navegación” con “ser miembro de un Club Náutico”. Los clubes de navegación surgen en España hace muy pocos  años en un contexto económico de dificultad, como una idea innovadora. En ese contexto económico no todos los aficionados a la náutica se pueden permitir la compra de una embarcación, y aun existiendo la posibilidad de chartear (alquilar) una embarcación, esta idea es otra posible vía distinta que da una solución de racionalización y economización para disfrutar del mar, de un modo diferente.

Un club de navegación, es un conjunto de socios que participan en la explotación de un barco. Habitualmente las empresas más punteras  establecen un máximo de 6 personas que participan en el disfrute de una embarcación, pero esto varía en función del tipo de embarcación, eslora y coste anual de la cuota de socio.

Se permite al socio armador, disfrutar de la navegación de la embarcación, mediante un programa/calendario de disposición en exclusiva. Las fórmulas son variadas, puede ser: un navegante, que prefiere disfrutar de la navegación con otros socios de forma compartida, bien porque no cuenta con aficionados en la familia que lo sigan en su hobbie o por cualquier otro motivo,  lo que se denomina “navegación compartida”. Con esta fórmula los socios se ponen de acuerdo y navegan en travesías organizadas y consensuadas por todos.

Y otra opción es que el socio, dispone individualmente de la embarcación y disfruta con su familia o invitados, sin premisas previas,  a su criterio, albedrio y de forma independiente, según los días que tenga establecidos en su programa de disponibilidad.

El mantenimiento, amarre, seguros, gastos de matriculación, pago de tasas, etc. no corren de su cuenta, va incluido en esa porción de cuota. Únicamente deberá asumir en algunos casos -esto varía según empresas-, los gastos de combustible cuando se usa. Estos importes suelen ser menores que los del alquiler de una embarcación, si bien la ventaja del alquiler, es que puedes cambiar de barco a tu antojo, y puedes alquilar en cualquier lugar, sin más obligación que pagar y disfrutar. Veremos las diferencias ahora.

El acceso al club y requisitos de los socios, variará en función de la empresa que lo gestione, pero habitualmente, se produce mediante una cuota mensual, o anual. Los clubes se adaptan a las necesidades propias de los socios, normalmente. Son bastante flexibles, y el calendario de disponibilidad suele ser una mezcla de fechas entre temporada alta, media y baja. La media de disfrute por socio es de unos 50 días anuales repartidos, que suelen prefijarse a comienzo de la temporada, o cuando se formaliza el contrato.

Los calendarios establecen, el reparto de navegaciones entre los socios, garantizando de este modo, que navegará al menos varios días completos.

La propiedad de la embarcación, pertenece siempre a la empresa gestionadora, y serán ellos los encargados de la formalización de toda la documentación, puesta al día, mantenimiento, limpieza y cualesquiera otra cuestión respecto de la embarcación. El usuario solo será responsable del buen uso, mientras la embarcación esté bajo su patronaje, atendiendo a las normas del buen y diligente navegante.

Visto lo que es un club de navegación, vamos a ver las ventajas de chartear una embarcación.

Las empresas de chárter, tienen una gran oferta de distintos modelos de barcos, y te dan la opción de contratar teniendo título, cuándo, cómo y dónde quieras, no hay una limitación geográfica a la propiedad y punto de atraque habitual de la embarcación de un club,  y una de las mayores ventajas es que puedes contratar aunque no tengas titulación, proporcionándote un patrón de recreo profesional PPER, que programará contigo la travesía, y te llevará según la ruta establecida, pudiendo esta variarse bien por la climatología, o por cualquier otra causa que el arrendador establezca. Pero si tienes titulo, tú decides y patroneas.

Los patrones profesionales, suelen ser marinos que conocen bien las zonas por donde se puede desarrollar la travesía, y te da la tranquilidad de poder disfrutar de la navegación, sin las preocupaciones habituales de la travesía, si eres tú quien lo hace. No deberás preocuparte si has bebido o no en la comida playera, o de tus mojitos en la puesta de sol. Ventajas e inconvenientes eso es lo que hay que valorar. Ya hablamos el artículo pasado de que el mar no queda exonerado de cumplir las normas. Ellos conocen las mejores calas, las zonas de navegación, los fondos donde se navega, las corrientes pero también los mejores restaurantes y normalmente los mejores fondeos para disfrutar de una maravillosa puesta de sol; si tú no has navegado con anterioridad por la zona, es la mejor forma de conocerla a fondo.

La única precaución que hay que tener al contratar con una empresa de chárter, es verificar primero que nada su solvencia profesional, y respecto a temas jurídicos que el contrato nos de la opción de que si el barco elegido no está disponible, por causas mecánicas o ajenas a la empresa que nos lo ha alquilado, la empresa nos facilitará otra de idénticas características, en tiempo y forma, sin costes adicionales. O caso de que nos proporcionen un barco de mayor eslora, que esa diferencia de precio, no sea abusiva, y se nos permita elegir. Y caso de que por falta de disponibilidad se nos ofrezca un barco de características menores, se nos deberá abonar la diferencia de costes.

Debemos fijarnos, en que el contrato establezca bien claro, qué costes se asumen, qué hay incluido y qué no. Muchas pueden ser las sorpresas de gastos menores, que no se toman en cuenta a la hora de contratar, si bien es cierto que como he comentado antes, si contratamos con una empresa de reconocida solvencia, todos estos extremos quedarán bien claros en el clausulado y en el depósito de fianza que normalmente se establece como garantía.

Debemos verificar el estado y equipamiento de la embarcación que alquilamos, con el ckeck-list que normalmente se llevará a cabo con el personal de la empresa en el embarque, y a la entrega de la embarcación – desembarque- estos verificarán que hemos usado debidamente la misma, en cuyo caso si no se han ocasionado daños procederán a la devolución de la fianza.  Tenemos la obligación de informar al gestor de cualquier incidencia que surja en el barco durante la travesía, y el personal técnico nos indicará qué medidas tomar.

En algunos casos, conceptos como limpieza, lavandería y otros gastos no están incluidos, por tanto revisar antes de firmar, es tranquilidad al disfrutar. No escatiméis en preguntar a vuestro gestor de charter, que está habituado a la casuística y os ayudará a solventar vuestras dudas, y os ayudarán siempre que surja cualquier incidencia en travesía.

El verano es un tiempo propicio para disfrutar del mar y sus placeres, no para meterse en quebraderos de cabeza que nos fastidien las vacaciones.