Por Alejandro Penalba Ferrer, abogado en Bonet Abogados.

Ayer se hizo público que, tras cinco años de investigaciones, la Comisión Europea ha impuesto a la tecnológica Google la mayor multa en la historia de este organismo por abuso de posición dominante a través de su sistema operativo Android.

Esta multa, que en concreto alcanza los 4.343 millones, desbanca el anterior record en cuanto a multas de la Comisión Europea que también ostentaba Google.

En concreto, la multa viene impuesta al entender este organismo europeo que “Google ha impuesto restricciones ilegales a los fabricantes de dispositivos Android y operadores de redes móviles para consolidar su posición de dominio en las búsquedas en internet”, tal y como aseguró el Ejecutivo comunitario en un comunicado.

La Comisión Europea impone la mayor multa, hasta el momento, a Google por las restricciones ilegales impuestas a los fabricantes de dispositivos Android y operadores de redes móviles para consolidar su posición de dominio en las búsquedas en internet.

El conflicto nace de que la firma tecnológica exige a las marcas que emplean este sistema la instalación por defecto de dos aplicaciones propias como el buscador de Google o el navegador Chrome (aplicaciones que suponen el 90% de los ingresos de la compañía), además, instalados en posiciones muy concretas y con una configuración determinada, lo que permitía a Google asegurarse de que cualesquiera de los más de 2.000 millones de usuarios de Android usasen sus servicios si no cambiaban nada. Además, impide la venta de terminales con Android que incluyan ajustes o aplicaciones que deriven a un buscador de la competencia.

A este respecto, la tecnológica californiana ha anunciado que recurrirá, “Android ha creado más opciones para todo el mundo, no menos. Un ecosistema pujante, rápidas innovaciones y precios más bajos son distintivos clásicos de una fuerte competencia. Recurriremos la sentencia de la Comisión”, aseguró Google.

Si se declarase firme esta sanción, Google tendría que renegociar todos los contratos con los fabricantes de smartphone que incluyen Android como sistema operativo, eliminando estas condiciones que, para la Comisión Europea, constituyen un abuso manifiesto de posición dominante. Para ello, tendrían un plazo de 90 días.

Esta decisión de la Comisión Europea, una más que sanciona a las grandes tecnológicas estadounidenses por prácticas contra la libre competencia, no hace sino tensar aún más la compleja relación trasatlántica.